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Busan, Corea candidata a ser sede de la Expo Mundial 2030


Una geografía privilegiada que sirve de conexión entre Asia, Siberia y Europa, desde sus inicios, la localización de Busan hizo que se convirtiera en una zona crucial para establecer vínculos comerciales entre el continente euroasiático y Extremo Oriente. Hoy, esta inigualable ubicación la ha convertido en una de las ciudades más importantes de Corea del Sur, un lugar donde la cultura, naturaleza y tecnología florecen y dan un vistazo al futuro.


Busan es la segunda ciudad más grande del país asiático, un crecimiento que en buena parte se debe a su importante puerto, que hace honor a su legado de intercambio comercial y que actualmente es el mayor puerto de contenedores de Corea, y el sexto del mundo.


Esta ubicación en el extremo sureste de la península coreana, también ha sido central para que esta ciudad desempeñe un papel destacado en la Cuarta Revolución Industrial. En sus imponentes rascacielos y modernos edificios se están desarrollando las claves para el futuro de las industrias de Corea, debido a que es una zona libre para las tecnologías Blockchain e incluso aloja proyectos que muestran cómo serán las comunidades del futuro, como en la Busan Eco Delta Smart City, que se está convirtiendo en un centro logístico del noreste de Asia.


Ninguno de estos avances sería posible sin las personas, quienes además de ser el motor del progreso de la ciudad son las responsables de la riqueza cultural. Además de ser un centro económico fundamental, Busan es un faro de esa cultura coreana que ha conquistado al mundo, pues alberga lugares que llevan a los visitantes a los orígenes del país en templos budistas, que muestran la importancia pesquera de la región en el Mercado Bupyeong, e incluso que evocan a tiempos pasados con comunidades tradicionales que recuerdan a la década de los cincuenta, como en el Gamcheon Cultural Village.



Al ser una ciudad cosmopolita, esta abundancia cultural también se puede vivir en sus múltiples eventos que atraen a miles de visitantes al año. Ya sea en el Festival Internacional de Cine de Busan (BIFF), en su Festival de Fuegos Artificiales, en el Festival One Asia, un evento internacional de música K-pop; o en la Bienal de Busan, en esta urbe es hogar de expresiones artísticas coreanas que se deben vivir.


A pesar de esta atrayente zona urbana con todos estos eventos de clase mundial, Busan no deja de ser un equilibrio entre el progreso y los ambientes naturales, pues también esconde tesoros entre los que están magníficas playas, pintorescos acantilados y montañas. En este sentido, cada año los turistas y locales se bañan en las playas Haeundae y Gwangalli; mientras que a un lado del río Nakdonggang se encuentra un parque ecológico que reconecta a los visitantes con la naturaleza en senderos boscosos que muestran paisajes dignos de retratarse.


Esta relación armoniosa entre el pasado, el presente, el futuro y la naturaleza es una de las claves por las que esta ciudad sea candidata para alojar la próxima Expo Mundial 2030, cuyo tema principal “Transformar nuestro mundo, navegar hacia un futuro mejor” presentará cómo será posible conciliar el desarrollo de la tecnología y la economía como fuerzas de cambio positivo frente a retos globales sin precedentes, como la crisis climática y la brecha digital.


De esta manera, Busan se ha transformado en una de las ciudades más importantes del mundo y está por convertirse en la sede del evento que cambiará positivamente al futuro.



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